viernes, 13 de septiembre de 2013


Seguimos con el resumen del libro sobre la polio; hoy toca hablar de las vacunaciones



Las primeras vacunas entrañaban tres cuestiones básicas:
1.    Evaluar la inmunidad de las personas frente a la polio
2.    Evaluar las personas que podían ser vacunadas
3.    Establecer la duración de la inmunidad frente a la polio.
Estas tres cuestiones eran las que determinaban el tipo de vacuna, la dosis y el ritmo de aplicación y cantidad de personas a vacunar.

SALK y SABIN son los creadores de las vacunas. La inyectable de Sabin empezó a aplicarse en EEUU en 1955, pero no en España que, al reconocer tardíamente el problema, no había previsto un presupuesto económico para adquirir las dosis de vacunas suficientes.

Cuando se comprobó la eficacia de la vacuna SALK, se empezó la vacunación en España, en 1958, pero no fue gratuita para toda la población, estableciéndose tres grupos: beneficencia, débiles económicos y pudientes para aplicar otros tantos grupos de tasas: la gratuita, la de 3 y la de 9 pesetas por dosis.

Las dosis enviadas eran con frecuencia inferiores a las pedidas y la falta de recursos frenó la extensión de la campaña.

La Salud Pública y la prevención, labores propias de la Dirección General de Sanidad, en manos de médicos militares y católicos, trataban de ser arrebatados por el SOE, controlado por la Falange, que tenía más recursos económicos y vacunaba a los hijos de los asegurados, en paralelo a la campaña de vacunación de la DGS. 

Todo ello era una guerra soterrada entre el SOE y la DGS; la DGS ponía la vacuna SABIN y el SOE la SALK. Se decía incluso que la vacuna SABIN era peligrosa y poco experimentada, que Sabin era americano, pero de origen ruso y que era una vacuna comunista que iba a dejar a todos los niños paralíticos.

Ambas vacunas eran eficaces, desplegándose una campaña de propaganda que recurrió al NO-DO y a la Familia Telerin.
Como estrategia se utilizó la vacunación de los nietos de Franco y se persiguió la colaboración de los padres, culpabilizando a los que no vacunaban a sus hijos.

Hay que destacar la colaboración de maestros, pediatras, autoridades sanitarias, Cruz Roja y Cáritas, contribuyendo a ofrecer una imagen de unidad muy importante para la legitimización del Régimen.

Un despliegue similar tuvo la segunda fase de la campaña de vacunación, utilizando nuevamente la vacuna Sabin.

En los años siguientes disminuyó la población a vacunar y se redujo la inversión en infraestructuras y en publicidad, lo que evidencia una mala gestión sanitaria, aumentando los casos de polio en 1966-67.

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