viernes, 26 de abril de 2013

g
El color de hoy es el amarillo.
Desde que tengo era adolescente, veía la cocina de mi casa como algo inalcanzable para mí porque no podía hacer nada dentro de ella, era inaccesible, por lo que cuando me casé no sabía guisar y eso hoy no es nada raro, pero si un poco en mi época.
Mi marido si sabía y entre sus conocimientos y la forma de vida que llevábamos, hoy comemos fuera, hoy con mi familia, mañana con amigos...fue pasando el tiempo y poco a poco aprendí lo básico para ir tirando.
Como mi jornada laboral era intensiva, llegaba a casa tarde y cansada y seguí con la rutina de las ensaladas, carne y pescado a la plancha y poco más y, encima, era sano.
Es ahora, tras mi jubilación cuando he empezado a conocer esa pieza de mi casa tan infrautilizada.
Estoy aprendiendo a hacer repostería y guisos "de cuchara", de los que hacía mi madre y eso me ha impulsado querer compartir con quien me lea una idea: "la cocina como actividad creativa, participativa e inclusiva.
Las personas con diversidad funcional pueden hacer de la cocina su reino. Es cierto que, al estar sentado, cansa mucho más pelar, cortar, amasar, remover...todo con los brazos en alto, pero la clave es hacer las cosas con tiempo para poder descansar y poner la imaginación en marcha para buscar adaptaciones o trucos para ayudarnos.
Pero no vale enclaustraron y ser los cocinillas de la familia, lo que propongo es que inventéis, que innovéis y disfrutéis haciendo comidas y postres y, además, que competáis los resultados con familiares y amigos, que ocupéis un puesto en las celebraciones, en una palabra...que viváis

No hay comentarios:

Publicar un comentario